miércoles, 15 de diciembre de 2010

Artículo para TFI


SEGURIDAD DE LA INVERSIÓN

EN PRESTAMOS DE CAPITAL PRIVADO


Según el modelo Keynesiano de la economía, si en una época de recesión todos los ciudadanos tratan de ahorrar más, se producirá un descenso del consumo y, por lo tanto, de la demanda agregada, lo que lleva a que la sociedad, en su conjunto, ahorrará menos. Conviene pues incentivar el ahorro pero sin mermar el consumo.



No hay que confundir el ahorro, propiamente dicho, con la inversión. Mientras que el primero se refiere a la diferencia entre lo ingresado y lo consumido, la segunda supone afectar un capital a la obtención de un beneficio económico.


En la actual coyuntura la banca convencional dispone en cartera de productos atractivos para fomentar el ahorro: planes de pensiones o de jubilación, fondos, etc. Productos que priman la seguridad a largo plazo frente a la rentabilidad económica.


Sin embargo, las entidades financieras carecen, en estos momentos, de un producto lo suficientemente atractivo para motivar la inversión de capital con alta rentabilidad. Desinflada la burbuja inmobiliaria, promotoras y constructoras ya no suponen la varita mágica capaz de convertir el ladrillo en oro.


Ante la volatilidad del mercado bursátil, la demanda exige un producto que combine la alta rentabilidad con una garantía a toda prueba. La alternativa, sin duda, es la inversión en créditos de capital privado.


Se trata de contratos de préstamo, con garantía hipotecaria, concertados entre particulares. Créditos que las entidades financieras no están en condiciones de asumir, ya sea por política interna, por falta de liquidez inversora o por la urgencia que se precisa en la tramitación.


Este mercado, que se gestiona al margen de las entidades financieras convencionales, adolecía por completo de regulación. Esta ausencia de marco legal propició situaciones de confusión que en ocasiones alcanzaron el abuso. Operaciones de crédito concertadas por una variedad de intermediarios con empresas sin las suficientes garantías para ni para cliente ni para el inversor.


La Ley 2/2009, de 31 de marzo, por la que se regula la contratación con los consumidores de préstamos o créditos hipotecarios y de servicios de intermediación para la celebración de contratos de préstamo o crédito (B.O.E. del 1 de abril), vino a dotar de la cobertura legal necesaria en la actividad de gestión de créditos de capital privado.


Por mandato de esta Ley las empresas del sector se deben de inscribir en un registro público y asumir obligaciones que garantizan su transparencia. Precisan de la contratación de una póliza de seguro de responsabilidad civil y tanto sus comunicaciones como su publicidad están reglamentadas.


La empresa Técnicas Financieras e Inversiones, T.F.I., lleva más de 10 años operando en el sector con plena satisfacción tanto de los clientes como de sus inversores. En este período ha resuelto los problemas económicos de más de 2.000 familias repartidas por toda la Comunidad Valenciana y no ha recibido, hasta la fecha, ni una sola queja ante los servicios de defensa de los consumidores.


Se trata de una empresa pionera en la concertación de créditos de capital privado que ofrece solución a familias con falta de liquidez económica a corto plazo, donde su banco no alcanza, a la vez que garantiza un beneficio inversor a quienes le han confiado la gestión de sus ahorros.


Valencia, 3 de noviembre de 2009.


Inversiones




INVERTIR EN PRESTAMOS DE CAPITAL PRIVADO



Actualmente la banca convencional no es capaz de ofrecer un producto lo suficientemente atractivo para incentivar el ahorro y la inversión de capital. Un producto que combine la alta rentabilidad con una garantía a toda prueba, a salvo de las vicisitudes del mercado bursátil. Una posibilidad es buscar otros productos fuera del circuito financiero.


Frente a la escasa rentabilidad de planes de pensiones y fondos de inversión o la volatilidad del parque accionarial una alternativa es la inversión en créditos de capital privado.


Se trata de contratos de préstamo, con garantía hipotecaria, concertados entre particulares. Créditos que las entidades financieras no están en condiciones de asumir, ya sea por política interna, por falta de liquidez inversora, por la urgencia que se precise o por otros motivos diversos.


Es el momento de abrir la puerta a las empresas que gestionan préstamos de capital privado, con idénticas garantías que las exigidas por la banca convencional, pero con más elevada rentabilidad.

Crédito de capital privado


EL RESURGIR DEL CREDITO DE CAPITAL PRIVADO



Las empresas intermediadoras de créditos entre particulares, también conocidos como créditos de capital privado, vienen efectuando desde mediados del año 2008 y durante el presente 2009 su particular travesía del desierto.


Primero se cuestionó su eficacia y la garantía de sus operaciones, después la transparencia del reconocimiento de deuda para, finalmente, concluir en la desaparición de la mayor parte de las empresas que operaban en el sector.

La publicación de la Ley 2/2009 reguladora de las empresas intermediadoras en la contratación de créditos se ha revelado absolutamente inoficiosa por cuanto la mayor parte de la empresas que entraban dentro de su ámbito de aplicación han desparecido. La ausencia de capital inversor y la falta de garantías suficientes ha retraído por completo el mercado del crédito privado.

De hecho, la Generalitat Valenciana todavía no ha puesto en funcionamiento el Registro de empresas previsto por la Ley 2/2009. Una norma jurídica, extemporánea, llamada a regular un sector de la economía que es el que más ha acusado la crisis financiera e inmobiliaria.

Sin embargo toda época de crisis, que es sinónimo de cambio y evolución, conlleva necesariamente una criba y una regeneración. El sector financiero no es una excepción y por ello las empresas que han superado el bache han visto fortalecida su posición en el mercado.

Valencia, 27 de octubre de 2009.

Créditos de Capital Privado



SEGURIDAD EN LOS CREDITOS DE CAPITAL PRIVADO




I.- Introducción.



Sucesos recientes han venido a poner de actualidad la cara más oscura de las empresas dedicadas a concertar préstamos de capital privado. Como señala el viejo aforismo periodístico sólo son noticias las malas noticias. Por eso sería interesante plantearse si es que hace unos meses estas empresas no existían o, simplemente, si es que no daban lugar a sucesos noticiables. La respuesta a la primera pregunta es fácil pues no hay más que recurrir a la sección de Préstamos de cualquier diario de los últimos 10 años para encontrar anuncios de empresas del sector. La respuesta a la segunda cuestión es un poco más compleja pues depende de un doble factor. Por un lado la actual crisis financiera agudiza los problemas en la devolución de los préstamos. De cualquier préstamo. Y, por otro lado, la falta de regulación del sector ha provocado no pocas incidencias. Estas incidencias, tras un periodo de incubación, se transforman en auténticos problemas que afectan a empresas, inversores y clientes.



A contrario sensu, otra lectura que se puede dar a la ausencia de noticias durante tanto tiempo es que las personas que han conseguido superar una crisis económica gracias a un préstamo de capital privado o han conseguido salvar su casa de un subasta por la rápida intervención de una de estas empresas, nunca han propiciado un suceso que mereciera convertirse en noticia. El correcto funcionamiento de un servicio y el cumplimiento de las obligaciones contraídas por las partes nunca supondrá noticia de prensa.



En un análisis más profundo habría que plantearse cuál es el porcentaje de incidencias por operaciones realizadas. O cuantas empresas, de las que han venido operando en el sector, han sido objeto de queja o demanda. Ambas cuestiones quedan sin respuesta porque, a fecha de hoy, no existe ninguna regulación de la actividad. No existe un censo de empresas, como tampoco existe un registro de operaciones. Su cómputo únicamente podría aproximarse contabilizando las empresas que se han venido anunciando en los medios publicitarios o efectuando un recuento de escrituras notariales, si las operaciones han sido plasmadas en documento público.



Como en cualquier otra actividad existen buenos profesionales y malos profesionales, personas honradas que cobran por su trabajo y otros que son delincuentes en potencia. Estos últimos han tenido cancha para desarrollar sus operaciones temerarias de manera impune. Al menos hasta ahora.


II.- Consumo Vs Ahorro.


La publicidad constante y machacona ofreciendo dinero fácil, dinero rápido, dinero instantáneo, ... convierte a algunos medios de comunicación en coadyuvantes de la caótica situación económica de algunas familias españolas.


La publicidad del tabaco o de las bebidas alcohólicas está fuertemente regulada. Contrasta con la absoluta libertad de que goza una empresa o particular para ofertar dinero, sin ningún control, en cualquier sección de publicidad. Por ello resulta encomiable la labor llevada a cabo por algunos medios de comunicación responsables a través de artículos o reportajes que ilustran y previenen a la población frente a los riesgos de acceder a según qué tipo de servicios. Entre ellos es de destacar el diario LEVANTE E.M.V. que en los últimos años ha venido publicando una serie de artículos: Consejos Prácticos a tener en cuenta antes de contratar un Préstamo Privado, Utilidad del Crédito de Capital Privado, Perfil del Cliente que Contrata un Préstamo Privado, Anteproyecto de Ley de Intermediación de Créditos,... que sin duda han contribuido a mejorar la cultura financiera de sus lectores y a proporcionarles criterios con los que prevenir riesgos o posibles fraudes.


En la Facultad se estudia el fenómeno que se conoce como paradoja de la frugalidad que, en resumen, viene a postular lo siguiente: una sociedad que potencia el ahorro en detrimento del consumo se empobrece.


Entre el consumo compulsivo, utilizando dinero caro, por ser dinero ajeno; y caer en la paradoja de la frugalidad hay una inmensa cantidad de tonos de gris. Hay que potenciar el consumo, pero el consumo responsable. Es decir, el que atiende directamente a la propia capacidad económica.


III.- Perfil del inversor de capital de créditos entre particulares


En algunos estudios se ha hecho referencia al perfil del cliente necesitado de un crédito de capital privado: persona afecta de una situación de crisis financiera, infarto económico, que no puede acceder al crédito de la banca convencional, ya sea por encontrarse en alguno de los múltiples registros de impagados, ya sea por la ausencia circunstancial de ingresos; teniendo, en todo caso, una necesidad acuciante de liquidez.


Sin embargo, nunca se habla del perfil de la persona que se encuentra al otro lado de la relación: el inversor del capital. Si se atiende a las noticias (siempre malas noticias) la idea que se transmite es la de una empresa deshumanizada, a la vez que despiadada, que se aprovecha de la situación de necesidad crítica de las personas para obtener intereses abusivos o, en el peor de los casos, para expropiar a la familia de su vivienda.


En algún caso puede que así sea. No obstante, existe un universo mucho más amplio de modestos ahorradores, trabajadores jubilados o pequeños empresarios que, buscando obtener una mayor rentabilidad a su capital se deciden a invertir en préstamos entre particulares. En estos casos la empresa intermediadora pone en contacto a las dos partes, negocia las condiciones y provee de las necesarias garantías tanto al inversor como al receptor del préstamo. Al primero para confíe en que su dinero está suficientemente respaldado y, al segundo, para que conozca las condiciones exactas de la devolución, en base a posibilidades reales de refinanciación.


Así, un inversor puede obtener rentabilidades altas que, sin llegar a la usura, pueden fácilmente alcanzar el 15 ó el 20%, frente al 4,25 % ofrecido hoy por la banca convencional. Además, al conocer de primera mano la operación financiera en la que invierte su dinero, puede valorar la situación de necesidad que está ayudando a resolver. Hay que partir de una premisa inicial y es que todo usuario de un crédito de capital privado acude a solicitarlo apremiado por un problema urgente, PROBLEMA con mayúsculas, al que no ha encontrado otra vía de solución.


El argumento no es farisaico, prueba de ello es la disminución de ejecuciones judiciales de bienes que terminen en subasta pública, desde la irrupción en el mercado de empresas de refinanciación. Del mismo modo, la figura del “subastero”, como profesional dedicado a la adquisición de bienes en subasta, tiende actualmente a desaparecer.


IV.- Entidades Financieras.


El préstamo entre particulares o la intervención de empresas intermediadoras en el crédito de capital privado nunca han gozado del beneplácito de la banca convencional.


En efecto, existe una doble vara de medir. Por un lado, cuando es la empresa intermediadora la que pone al día la hipoteca bancaria o satisface las deudas contraídas con la entidad de crédito, se elogia y reconoce la labor realizada. Sin embargo, cuando, una vez saneada la situación económica del cliente, se trata de solicitar una mejora de hipoteca o una ampliación del crédito, la empresa intermediadora es mirada con ojo crítico y aparecen los problemas y la desconfianza.



En muchas ocasiones ha sido la propia entidad financiera la que ha colocado a su cliente en el disparadero. Ya sea por permitirle un endeudamiento superior al que podía asumir. Ya sea por el fomento de productos destinados a potenciar el consumo, que merman su capacidad económica



La competencia entre entidades de crédito y financieras conduce al usuario, en ocasiones, a tener varios frentes abiertos, con vencimientos a corto plazo, que bloquean su liquidez. Sin embargo, si se hubiera estudiado la situación económica familiar en su conjunto, ofrecería un aspecto mucho más saneado.



V. Intervención del Banco de España.



La Central de Información de Riesgos del Banco de España (CIRBE) tiene como principal objetivo es facilitar a las entidades financieras los datos necesarios para el mejor análisis de sus riesgos de crédito. Proporciona criterios para evitar el excesivo endeudamiento de los ciudadanos.



Como únicamente se contemplan los riesgos superiores a 6.000.’€ muchas operaciones (tarjetas de crédito, de compras a plazos, de grandes almacenes) quedan fuera del control del CIRBE.



Un mayor intervencionismo por parte del Banco de España serviría para prevenir el excesivo endeudamiento pero supondría un inhibidor para el consumo. En cualquier caso se trata de un difícil equilibrio.


VI. Competencia a la Banca.


Las grandes empresas, cualquiera que sea su sector de actividad, ven en la iniciativa de los particulares un peligroso competidor. El intercambio de información, la sociedad global, la comunicación instantánea, ... son poderosas herramientas que las multinacionales siempre han tratado de controlar. Desde que el uso de internet se ha popularizado las técnicas comerciales han sufrido una convulsión. Las empresas con mejores perspectivas de futuro son las que más rápidamente se han posicionado en este nuevo mercado. Los líderes en cada sector de actividad tratan de hacerse con el control de la red.


En los últimos años hemos asistido a la desaparición de líneas de negocio y a la aparición de otras nuevas. ¿Alguien se acuerda de las clásicas cabinas telefónicas o de los voluminosos listines? Ahora si se desea comprar una vivienda se puede girar una visita virtual por una decena de ellas en una sola tarde. Si se desea comprar o vender un vehículo de ocasión no hace falta salir de casa.


El reloj de cucú de la abuela o la radio de válvulas del bisabuelo han dejado de ser trastos que no se sabe dónde guardar. Ahora se han convertido en objetos fáciles de cambiar o vender en cualquier portal especializado.


¿Por qué no puede ocurrir lo mismo con los créditos hipotecarios? Si un particular dispone de unos ahorros que le están produciendo un beneficio nimio, pues apenas supera la inflación de un año para otro, y se le ofreciera la posibilidad de prestar una parte a otro particular, con plenas garantías, obteniendo un beneficio notablemente superior ¿no sería una posibilidad a considerar?


Hasta la fecha las entidades financieras convencionales disponen del monopolio, imponen sus condiciones y regulan el acceso al capital. Aumentan o disminuyen el flujo en base a generar el máximo beneficio. Lógico y natural. Los criterios de seguridad y fiabilidad han primado sobre otras razones para obtener la exclusiva en la gestión del capital.


Recientes escándalos financieros que están en la mente de todos: Forum Filatélico, Lehman Brothers, Bernard Lawrence Madoff,... han venido a poner en tela de juicio estos criterios. Quizás haya llegado la hora del crédito privado con una adecuada y estricta regulación. Pero, ¿permitirá la banca convencional que eso suceda?


En Valencia a 30 de enero de 2009.

Crisis Inmobiliaria



¿Cuánto durará la crisis?



Para tratar de responder a la pregunta del millón he echado la vista atrás y he constatado los siguientes datos: En 1957 mi padre compró, con mucho esfuerzo, una vivienda nueva, en la que aún reside, por un importe que equivaldría ahora a 1.350.’ €. Ganaba entonces, como administrativo, un sueldo próximo a los 24.’ € al mes. Se estaba embarcando en una inversión de 56 mensualidades netas.


En 1986 compré mi actual vivienda por lo que serían ahora 29.900.’ € y ganaba yo entonces un salario de unos 540.’ €, también como administrativo. Suponía una inversión de 55 sueldos. ¿Casualidad 30 años después?


Este año la retribución de un administrativo en la misma empresa ronda los 1.200.’ € al mes. Es obvio que en el actual mercado inmobiliario no hay viviendas nuevas de 100 m2 por 66.000.’ € (equivalentes a 55 salarios).


La crisis terminará en España cuando, desaparecida la burbuja inmobiliaria, se vuelva a acceder a una vivienda digna por menos de 60 sueldos netos.


Juan Manuel Carbó.

Abogado.

Valencia, 5 de mayo de 2009

Seguridad de la Banca



LA SEGURIDAD DE LA BANCA ESPAÑOLA



Recientes sucesos han venido a poner en tela de juicio la seguridad de la Banca española en general. Al margen de la crisis económica que vivimos, también preocupa al ciudadano medio la garantía de sus depósitos en Bancos y Cajas de Ahorros.



Hay dos factores a tener en cuenta. Por un lado el incremento exponencial de impagados, provocado por el estancamiento del sector inmobiliario y consiguiente ausencia de mercado. Por otro, la garantía de los activos bancarios invertidos en préstamos hipotecarios. La compraventa de viviendas disminuyó, en el pasado mes de enero, cerca de un 40%. Esto implica, por la inexorable ley de la oferta y la demanda, una bajada de los precios. Lo que significa que la garantía que avalaba los créditos hipotecarios no se incremente, como venía ocurriendo hasta ahora, sino que disminuya.



La ejecución hipotecaria de un crédito impagado dejará de ser una solución viable, pues en muchos casos la deuda será superior al precio de mercado del inmueble.

Lucha contra las drogas



EL PRECARIO EQUILIBRIO EN LA LUCHA CONTRA LAS DROGAS



Releo con interés en el Magazine de hace unos meses las reflexiones de Lucía Etxebarria acerca del precario equilibrio en la lucha contra el narcotráfico. Punto muerto que no permite vislumbrar una solución al problema ni siquiera a largo plazo. El combate se encuentra enquistado en un permanente juego de policías y ladrones que parece no tener final. Mientras existan consumidores habrá mercado y, por lo tanto, proveedores. A mayores y mejores sistemas de detección se contraponen medios más sofisticados para el transporte y distribución.


Como decía Conan Doyle por boca de Sherlock Holmes: “descartados los supuestos imposibles, lo que queda, por improbable que parezca, es la solución”. Quizás tengamos la respuesta ante nuestras narices, pero en otro plano: legalización, control por el Estado. La ilegalización sólo beneficia al gánster. Recuerden si no la película Cayo Largo de John Huston en la que un sicario le dice a Edward G. Robinson, refiriéndose a la Ley Seca: ”tranquilo Rocky, la prohibición volverá. Ya estamos pagando a algunos políticos…”


Juan Manuel Carbó. Abogado

Valencia, 2 de mayo de 2009.

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